GUÍA PRÁCTICA DE PENHALIGON'S SOBRE CÓMO APLICAR UNA FRAGANCIA

Publicado Hace 550 días
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Penhaligon’s lleva más de un siglo comercializado fragancias de alta gama y perfumando a todo aquel en busca de buenos momentos. Se podría decir que estamos muy versados en la materia, así que créanos cuando le decimos que eso de rociarse y salir corriendo como cuando era joven ya lo sirve de nada.
Entonces, ¿dónde pulverizar el perfume? ¿Y cómo? A continuación encontrará la guía definitiva de Penhaligon’s sobre cómo aplicarse una fragancia
LAS FRAGANCIAS MÁS DESEADAS
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EL PODER DE LOS PUNTOS CALIENTES
Lo primero es lo primero: una fragancia siempre debe aplicarse en los puntos clave. «¿Los qué?» exclamará. Ahora se lo explicamos. Los puntos calientes son zonas maravillosas donde nuestra sangre fluye más cerca de la superficie. Como los puntos de pulso en el interior de las muñecas y los lados del cuello. Tome nota: unos toquecitos de perfume en los puntos calientes causarán una impresión duradera.
Unas gotas de fragancia en las muñecas y en la parte interior del codo resultarán fascinantes cuando mueva los brazos. Con una o dos gotas en la clavícula, tendrá su fragancia siempre cerca de su nariz. (O de la de cualquier otra persona que le esté susurrando dulces palabras de amor al oído.) ¿Y por qué no aplicar fragancia en la zona posterior de las rodillas y en los tobillos? Cuando nos sentemos, el aire caliente que suba traerá su perfume.
Antes de empezar a pulverizar perfume sin control, tenga en cuenta un consejo. Nunca, nunca, nunca, se aplique perfume detrás de las orejas. Para nuestro gusto, en esa zona hay demasiadas glándulas sebáceas y la alcalinidad del sudor puede «convertirse» en un perfume.
Y otra cosa más: no se frote el perfume sobre la piel. «Aplastaría» el aroma, apagando así las notas de salida. Es más, mezclar la fragancia de forma intensa con sus aceites naturales cambiaría el aroma. Mejor deje que las fragancias se vayan fundiendo con la piel. O, si tiene mucha prisa, dé unos suaves toquecitos.
Y, AHORA, UNOS CONSEJOS FUNDAMENTALES SOBRE QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER.
No aplicar fragancia en el rostro. Especialmente, un Eau de Toilette, ya que su alto contenido en aceite puede irritar la delicada piel del rostro.
Sí aplicar fragancia por capas. Si tiene la gran suerte de haber encontrado su fragancia ideal, plantéese invertir en varios productos de la misma gama, como lociones para cuerpo y manos, jabones, bálsamos para después del afeitado, etc. De esta forma, evitará la desagradable situación de mezclar fragancias que compitan entre sí.
No aplicar fragancia directamente en la ropa. La fragancia no se desarrollaría correctamente y podría dañar sus valiosas prendas.
Sí rociar sobre el cuerpo recién bañado y seco. Unas pulverizaciones sobre la piel cálida despertarán los sentidos.
No se perfume en exceso. Un pequeño aviso, si lo permite: nuestro olfato se adapta rápidamente a la fragancia que elegimos, por lo que siempre nos resulta menos potente que a los demás. Y mucha precaución con los perfumes que estén etiquetados como «intensos» o «concentrados».
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¿UN RETOQUE?
Lamentablemente, las fragancias se van disipando con el tiempo. Pero, francamente, nada nos (ni le) impedirá volver a aplicarnos unas gotas de perfume cuando sea necesario. Lo único que debemos tener en cuenta es el tipo de fragancia que se haya aplicado.
El Eau de Parfum es el tipo de fragancia más concentrado y, por tanto, el que más tiempo dura: de unas cuatro a cinco horas aproximadamente. Un Eau de Toilette es una fragancia más ligera y dura de dos a cuatro horas. El Eau de Cologne es aún más ligera y suele durar hasta dos horas.
Por supuesto, si calcular el tiempo no es su punto fuerte, con oler rápidamente su muñeca, será suficiente.
Decídase a caminar entre nubes de fragancia. Un placer olfativo le está esperando.
TODOS LOS EAU DES



